Entradas

Ambigüedad.

Un deseo, un impulso. Tal vez algo distinto, pero parecido. Todo se veía alrededor cómo una nada, como un todo que iba absorbiendo hasta la más mínima cosa. No sabía que sucedía, pero me sentía completo, así que no me importaba. Pudieron haberme estado cortando los pies, o asesinado a cada integrante de mi familia, pero yo estaba tranquilo, y eso me bastaba. Fragmentos de recuerdos, algunos espeluznantes y otros maravillosos, abordaban mi mente en diminutos intervalos de tiempo. Por un lado me atormentaban, por otro me confundían. Aún así, yo estaba feliz. Un respiro, que no es respiro; un suspiro; que se pierde en el aire; un sonrisa, que nadie ve, porque todos le temen.  Tal vez sea cosa del destino, tal vez sea una decisión tomada de manera subconsciente. No lo sé. Nunca lo sabré. Lo cierto es que hasta ahí llegó todo. Abordé el avión que me llevaría a ese triángulo de las Bermudas en el que solo podría estar yo. Tal vez hoy, tal vez mañana; aunque confieso que no tengo noci...

Reflejos escondidos: epílogo.

Subí las escaleras, tomándome todo mi tiempo, mientras tarareaba la canción de cuna que me cantaba mi madre todas las noches, me gustaba tanto como una película de terror a un niño de 3 años. "Sleep my little Katty dream with daddy and with your mommy until the morning." Pasé primero por su habitación, lo dos estaban flotando sobre un mar rojo que desbordada hacia todas las direcciones. Me acerqué a ellos y les di, a cada uno, un beso de buenas noches. Su expresión me dejaba ver que no les había gustado mi beso, eso me molestó, así que me fui de allí, dejándolos solos en su descanso. Quise ir a visitar la habitación del muñeco. Estaba en su cuna, la cuál tenía un extraño diseño de manchas rojas que iban desde ella hasta la pared y el piso, me miraba con los ojos muy abiertos, como si no entendiese lo que pasaba. Froté su pequeña cabeza, y no precisamente con cariño, y le di un beso en ella. "Buenas noches, hermanito " le susurré al muñeco de por...

Reflejos escondidos.

"Pum, pum, pum...!" Como sonido de fondo. Estaba aterrada, no sabía en donde esconderme. Hace un rato había escuchado los tres gritos más espeluznantes de mi vida, por supuesto que pertenecían a la otras tres personas que vivían en mi casa: mi padre, mi madre y mi pequeño hermano.  Lloraba desconsoladamente, sabía que habían muerto, ¿cómo podía lidiar, una niña de 12 años, con todo esto? pero no tenía tiempo de entrar en pánico, ya venía por mí. Estaba muy confundida, no sabía a donde huir, pero sabía que no podía quedarme ahí. "Pum, pum, pum...!" Escuché sus pasos otra vez, y me decidí por hacer lo primero que pasó por mí mente en ese momento: correr. Salí del closet en el que estaba escondida y me dispuse a bajar las escaleras. "Pum, pum, pum...!"   Escuché sus pasos otra vez. Giré mi cabeza en todas las direcciones y no vi nada así que bajé las escaleras aceleradamente, tropezando un par de veces. Estaba hecha un manojo de nervios, mie...

Él.

Quieres correr Quieres morir Quieres llorar. Quieres estar en la cima de una montaña Y dejar de respirar. Anhelas todo Pero no haces nada, Por miedo al fracaso Y excusas inventadas. No quieres querer Porque temes amar. Y tanto miedo de dañar a los demás Te está llevando a colapsar. Eres solitario Porque así lo decidiste. Prefieres pasar inadvertido, Solo tú y tus cicatrices. Te hicieron tanto daño en el pasado Que ahora sólo eres trozos rotos, Grietas, cicatrices, Escombros, Y un corazón, Que alguna vez fue hermoso.

Entre atardeceres y memorias.

Inviernos para enfriar las emociones, para alejar ese recuerdo de que alguna vez estuve contigo. Inviernos para congelar las flores, y no ver su belleza, que sólo me acordaba a ti. Inviernos de fiestas todas las noches, de no tener tiempo de dormir, y no soñarte. Inviernos de tardes frías junto a la hoguera, momentos que sólo sirven para recordarme que nadie está aquí, junto a mí. Momentos que dan tiempo de pensar cuán diferente era todo hace un par de años. Sé que en dondequiera que estés nunca encontrarás a nadie que te de todo lo que yo he y habría dado por ti. Nunca podrás vivir, con la misma intensidad que cuando estábamos juntos, tantas locuras en el parque, los ‘te quiero’ al oído, los arañazos en la espalda y las sonrisas cada mañana. Extrañaré tanto todo eso, hasta cada lágrima que derramé por tu culpa, cada engaño que me dijiste a la cara, y cada pelea bajo las sábanas acompañados de la luz de la luna. Y es que con lo que se trate a mal de amores, tú ...

Recorrido.

Ahora no puedo hacer más que pensar en todo lo que eramos, todo lo que perdimos. En cuánto quería volver a esa época en donde la inocencia era lo más valioso que teníamos, y los abrazos de mamá nos hacían sentir tan especiales que creíamos poder salir a volar sobre el mundo, en donde la mayor hostia que podíamos recibir era ocasionada por el suelo cuando caíamos de la bici y el dolor se calmaba en tanto nos ponían una bandita y nos regalaban un dulce. En donde nos creíamos esa de que papá era un monstruo que nos llamaba por teléfono, y que si nos portábamos bien Santa nos traería lo que quisiésemos. Cuando era tan fácil hacer un amigo en tres minutos, y no nos importaba ni su nombre. Sin preocupaciones y sin angustias, sin malicia ni malos tratos. Cómo quisiera repetir esos momentos tan bonitos,  en donde eramos felices y ni siquiera lo sabíamos. Pero ahora sólo una imagen atraviesa mi mente, de la nada apareció tu hermosa sonrisa dibujada y tu dulce risa  ...

Euforia.

Días. Días de tormento, días de agonía. Días que me dejan herida y abandonada. Días que no vuelven más. Recuerdos. Recuerdos que permanecen constantes en tu mente.  Cosas que, aunque quieras, no podrás olvidar jamás. Recuerdos que te persiguen, que siempre están al asecho,  esperando tu peor momento para salir a la luz. ¿Alguna vez has tenido esa sensación de que el 'aleatorio' de tu reproductor de música está conspirando en tu contra con tu agonía? Yo sí, para ser sinceros, casi todos los días. Siento que el mundo entero está en mi contra. Que las parejas han decidido salir para presumir su felicidad. Que el sol ha decidido brillar más para mostrar su calidez. Que esas rosas del jardín han decidido florecer, y mostrar su hermosura. Y que tu, mi preciosa criatura, has decidido pasar por mi casa, para hacerme saber que tienes todas esas cosas. Y que yo no te tengo a ti. Así que hoy voy a brindar solo. Por mi gran amiga, esa que nunca me abandona, esa qu...